Bagni D’Arienzo: Vamos a la playa

Día de Playa en Arienzo

Nos gusta la playa, a pesar de que por distintos motivos, no podemos tomar mucho sol. Pero nos gusta la playa y tratamos de meter en todos nuestros itinerarios de viaje al menos un par de días para estar en la arena, refrescarnos en el mar y hasta para hacer una pausa del viaje mismo. 

Hace dos “veranos” (inviernos de Chile) fuimos a Italia. Fue nuestro primer viaje a Europa y lo pasamos 3 semanas recorriendo ese país. Partimos de norte a sur y en esta parte de la Península Itálica nos quedamos una semana entera, específicamente en la región de Campania.

En nuestro paseo por la Campania visitamos Nápoles, Pompeya, Capri/Anacapri y finalmente pasamos unos días en Positano, en la Costa de Amalfi (muy imperdible).

Las playas en Italia no son públicas en su totalidad, suelen tener zonas privadas a las que solo puedes acceder pagando. Por suerte nos enteramos de esto antes de viajar y buscamos dónde ir sin gastar dinero durante CASI todos los días que tuvimos de playa.

El sistema en las playas privadas italianas funciona más o menos así: pagas una admisión por usar un espacio, el que generalmente incluye una reposera y quitasol, dentro de un “Beach club”, que suele estar asociado a un bar o restaurante. Ahí puedes consumir bebidas y comida, lo que los hará muy felices, pero si no quieres también puedes llevar tu propio cocaví (chequear esto antes si).

Spiaggia D'Arienzo
Spiaggia D’Arienzo

Nosotros decidimos pasar un día en un Beach Club y luego de investigar varios elegimos Bagni D’Arienzo en Positano por varios motivos: el precio por el día no era tan elevado (10 euros por persona, creo que está en 12,5 eur. para la temporada 2019), el restorán asociado tenía súper buenos comentarios, la playa quedaba medio escondida y para llegar te llevaban en una lancha (lo que nos daba la posibilidad de apreciar el pueblo desde el mar). Y si reservabas para almorzar en el restaurante ese traslado era gratis.

De la lancha a la reposera

Llamamos por teléfono el día anterior para reservar (también se puede reservar en sus redes) y acordamos ir desde las 11 am. A esa hora nos estaban esperando en el embarcadero principal de la Spiaggia Grande (Playa Grande) para Arienzo. Me acuerdo que en ese traslado íbamos nosotros y solo una pareja más así que tuvimos espacio y tranquilidad para tomar fotos, videos y disfrutar el paseo en el que te sentías como en una película italiana, jajajaja.

Positano desde el mar
Positano desde el mar, de camino al Arienzo Beach Club. Una de las vistas más bellas que hemos tenido.

Cuando llegamos nos tenían dos reposeras con quitasol en primera línea de playa así que nos instalamos de inmediato a descansar. Pasamos la mañana entre el mar y las reposeras, pedimos un cocteles para capear el calor y cerca de las 14 horas nos fueron a avisar que estaba lista nuestra mesa para el almuerzo.

Nos sentamos en una terraza con vista a la playa y pedimos dos pescados a la parrilla que venían con ensalada. Cada uno pidió un pescado distinto… no sabíamos qué eran pero igual nomás. Llegaron unos señores con los pescados completos y como les dijimos que nunca los habíamos comido así nos hicieron un real espectáculo de habilidad para dejarlos en filetes listos para comer. Dos cervezas y ¡salud! Todo estaba muy fresco, las personas de Arienzo muy amables y el ambiente perfecto.

Después de comer volvimos a nuestros puestos frente al mar y seguimos nadando. El agua tiene, para un chileno, excelente temperatura. No es tibia tibia como en el Caribe pero muy refrescante y agradable. Lo que sí la playa tenía piedras en el fondo, pero lo habíamos averiguado antes y llevamos zapatillas para el agua (vale la pena empacarlas, nunca se sabe cuando te toca una playa veleidosa).

Cerca de las 6 pm empezó a nublarse así que nos secamos un poco y tomamos la lancha de regreso. A esa hora empiezan a salir lanchas cada 15 minutos aproximadamente y te dejan en el mismo embarcadero en la Spiaggia Grande.

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De regreso al pueblo

Fue un día de playa redondo. Relajo, mar, rica comida, paseo en lancha y además estuvimos a buen resguardo del sol. Sigue siendo un tanto extraño el concepto de tener que pagar por estar en la playa pero bueno, lo vimos como hacer algo especial y lo disfrutamos muchísimo. La verdad entre las opciones que vimos esta no parecía como súper de lujo sino más tranqui y se cumplió.

 

Cómo llegar a Positano:

  • Desde Nápoles hay trenes hasta Sorrento. Desde ahí salen buses tipo interciudad que llegan hasta Positano. Nosotros fuimos en pleno verano y la gente estaba muy ordenada en una fila para subir a los buses. Se compra el pasaje ahí y solo tuvimos que esperar media hora.
  • Desde Capri hay ferries hasta Sorrento, luego hay que tomar el mismo bus hasta Positano (esto hicimos nosotros).
  • Desde Roma salen buses que se tardan 4 horas y media.

Ojo: la parada de buses es en la parte alta del pueblo ya que más abajo solo hay calles angostas y no se permite la entrada. Se puede bajar caminando o tomar taxi y a veces pasa un minibús de transporte público.

 

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