Algo ya no huele mal en Valparaíso

La penúltima vez que estuvimos aquí faltaban pocos días o semanas para la elección de alcalde. En el momento no fue más que encontrarse un folleto sobre la mesa en la recepción de nuestro alojamiento, mirarlos rápido y subir a la habitación. Por supuesto, no le di oportunidad alguna al joven del FA. Acto seguido, los vecinos de Valparaíso fueron valientes y rompieron con 25 años de duopolio político eligiendo al representante de la tercera opción para administrar la comuna porteña; opción que siempre estuvo pero que hace muy poquito está sumando esperanzas máso menos reales. (Hay que agradecerle por el resto de los días a los 2 bloques hegemónicos ponerse de acuerdo y entregar todas las ventajas imaginables para que se lograra este hecho decisivo.)

Y qué bueno porque fue la primera vez que un candidato prometió seriamente hacerse cargo del insoportable olor a meao/pichí/urea impregnado en buena parte del Plan (nivel del mar) y cerros por toda la zona que va desde el Congreso hasta el Molo de Abrigo, en pleno puerto, aprox. Para los que no conocen, esta es la zona más carretera (bohemia) de Valparaíso, y se superpone en varios puntos con la zona turística, la que vienen a recorrer los europeos con sus mochilas de campamento o los gringos en cruceros, e incluso algunos latinoamericanos, y hasta un@ que otr@ chilen@ de vez en cuando. Plaza Aníbal Pinto hasta Plaza Sotomayor y las subidas/ascensores a los Paseos Yugoslavo, Dimalow, Gervasoni y 21 de Mayo. Cerros Concepción y Alegre hasta Cerro Artillería. El street art, la panorámica estremecedora, los mensajes en la pared directo a tu médula. Hermoso, lleno de colores, de contrapuntos habitacionales en todas las direcciones, y fétido a orina día y noche.

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En esta esquina no se podía pasar sin expresar una mini arcada

Cualquiera que haya estado allá hace 3 años, por ejemplo, sabe perfectamente de qué estoy hablando. Esta ciudad tan encantadora, con su expresión urbana tan especial, llevaba un montón de tiempo siendo castigada por sucesivos grupos de curaos (gente borracha) aparentemente sin control de esfínteres; pero, en realidad, sin respeto por la cultura, el entorno, ni, en definitiva, por la gente que vive allí. Porque casi siempre iban de paso los que quisieron usar el puerto como letrina. Desde comunas aledañas o desde el otro extremo del mundo. Algunos que no íbamos precisamente con ganas de hacerle lluvia dorada a un Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO nos aguantábamos como podíamos; pero muchos, como sabiamente me lo apuntó @tamisancy, probablemente dejaron de ir en circunstancias que a este olor se lo relaciona mucho a los bajos fondos, a las puñaladas en callejones, a ser cogoteado (asaltado) en la próxima esquina, a los puertos quizá de otra época. ¿Y quiénes son los que menos posibilidades tienen de encontrar “folclórico” el olor a meao? Los que son del país propio y se horrorizaron, y por cierto los que se lo tuvieron que mamar durante años, por trabajo o por razones aún más poderosas.

Hasta que los porteños se cabrearon, y desde 2019 la Municipalidad está poniendo multas a todos los cochinos de mierda que siguen despreciando el sentido de lo comunitario a costa de mantener operando sus riñones en óptimo estado.

Nos tomó 2 horas darnos cuenta que ya no huele feo en Valparaíso. Recién reparamos en la existencia de aire puro cuando íbamos bajando una mañana de sábado por la quebrada Elías, entre Alegre y Cárcel, y sentíamos que algo faltaba en la escena, que por lo demás hubiera rankeado muy alto en la Copa Mundial de la Urea en el pasado reciente. Nos sorprendimos y nos emocionamos. Nos acordamos de las promesas de campaña, pero quisimos comprobarlo con nuestras propias narices. Dimos vuelta por las ruinas de la Subida Cumming. Nada. Bajamos a la punta de diamante donde está el homenaje a Salvador Allende (aquí el olor podría hacerte vomitar si andabas sensible). Nada. Subida Ecuador. Nada. Subida El Peral. Nada. Pasaje Gálvez. Nada. Urriola con Almirante Montt. Nada. ¡¡Ni siquiera en Plaza Echaurren!! Prueba superada. Es absolutamente BRÍ-GI-DO el cambio. Valparaíso ahora es por lo menos 5x veces más disfrutable que antes. Puede que sea aún más bello, de cierta forma. Ahora sí te dan ganas de comer churros o paipas mientras caminas por el borde costero.

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Narices en júbilo

Vaya (o vuelva) a Valparaíso y pasee sin miedo ni asco.

Un comentario en “Algo ya no huele mal en Valparaíso

  1. Jajaja buenísimo post. Me reí mucho.
    De hecho me dieron ganas de volver a darle una opertunidad a Valpo (solo de paseo si, por q vivir en el cerro es medio complicado igual)
    Muy importante el avance en contra de los cochino tes.
    Saludos ✌️
    Sigan adelante con sus viajes

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